Los papeles deben estar en regla semanas antes de salir, y los países más cálidos traen enfermedades a las que tu perro nunca se ha enfrentado.
Dentro de la UE, un perro normalmente necesita un microchip, una vacuna antirrábica válida puesta después del chip y un pasaporte europeo para animales de compañía, y tras una primera vacuna antirrábica suele haber que esperar 21 días antes de viajar. Algunos países exigen además un tratamiento contra la tenia aplicado por un veterinario poco antes de la llegada, y las normas fuera de la UE varían más. Consulta con mucha antelación los requisitos oficiales de cada país de la ruta.
La leishmaniosis, que transmiten los flebótomos, y el gusano del corazón (dirofilariosis), que transmiten los mosquitos, son frecuentes en el Mediterráneo, junto con enfermedades transmitidas por garrapatas que quizá no existan donde vives. Pregunta a tu veterinario por repelentes y tratamientos preventivos para tu destino, y evita pasear al anochecer y al amanecer, cuando los flebótomos están más activos.
En ferris y aviones puede que el perro tenga que viajar en un transportín o en una zona de perreras, así que lee las normas de la compañía y acostúmbralo antes al transportín en casa. Lleva el pasaporte, la cartilla de vacunación, su comida habitual y el teléfono de un veterinario en tu destino.
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