La esterilización y la castración tienen pros y contras reales — el momento y cada perro concreto importan.
En la hembra, la esterilización extirpa los ovarios (y normalmente el útero); en el macho, la castración extirpa los testículos. Ambas son operaciones rutinarias bajo anestesia general que ponen fin a la fertilidad y a los celos, o reducen las conductas hormonales.
La castración evita camadas no deseadas, elimina la piómetra y los tumores testiculares, y puede reducir las escapadas. Pero castrar demasiado pronto puede afectar al desarrollo articular en algunas razas grandes y aumentar el riesgo de sobrepeso y de ciertas enfermedades — la evidencia varía según raza y sexo.
No existe una edad única correcta; consulta el momento con tu veterinario según la raza, el tamaño, el temperamento y tu situación. Después conviene ajustar la dieta, porque los perros castrados necesitan menos calorías y engordan con facilidad.
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